Un cepillo de dientes tiene un tiempo determinado de vida y uso. Como es nuestro mejor aliado para combatir la placa bacteriana, entre sus cerdas y el mango acumula gran cantidad de bacterias, por lo que se hace indispensable cambiarlo con regularidad, casi siempre es cada 3 meses (en la clínica Bernal recomendamos en cada estación nueva del año)

Los cepillos más usados son los de cerdas suaves y puntas redondeadas, ya que no dañan las encías ni el esmalte de los dientes. Pero suelen durar menos que los de cerdas más duras.

Muchos cepillos de dientes incorporan cerdas que al cambiar de color, nos indican que tenemos que cambiar de cabezal o cepillo. Este es el caso de las cerdas azules de los cepillos Oral B. Cuando las compramos las cerdas de nylon se encuentran unidas y con un color azulado como vemos en la figura de la izquierda, con forme se usa el cepillo y es preciso su recambio, las cerdas comienzan a abrirse y a perder el color azulado, como vemos en la figura de la derecha.

Cada vez que estés frente al mostrador de cepillos de dientes y te digas “Compraré uno nuevo la próxima vez” o “Las cerdas están un poco gastadas pero el mango todavía sirve”, ¡arrepiéntete! y recuerda que la FDI (Federación Dental Internacional) reconoce que un cepillo nuevo es hasta un 85% más eficiente.

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